Ponga un árbol en su mesa

¿Le gustaría conocer al árbol de donde salieron sus sillas? El empresario alavés Patricio Álvarez de Arkaya busca los nogales o los castaños con los que fabricar sus mesas, sillones y algun que otro mueble, piezas únicas firmadas cuya forma rinde homenaje a los troncos más singulares: los que más se diferencian del resto del bosque.

De ese antiguo taller surge ahora una nueva inquietud, la de convertirse en fabricante y la de reconocer el trabajo artesano para singularizar justo lo que el proceso industrial se esfuerza en borrar. Los troncos de donde se obtienen los sobres de las mesas Arkaia quizá no fuesen los más adecuados para la producción en serie, pero esa incomodidad industrial los convierte en adecuados para las piezas únicas que Álvarez de Arkaya obtiene de ellos. “Son viejos árboles que han sobrevivido a diversas condiciones a lo largo de su vida”, explica. Se trata de troncos con muchos contrastes, nudos y diferencias de tonos que, con esas irregularidades, van contando su vida y, a la vez, dotando de identidad a la mesa.Mesa de nogal europeo diseñada por el taller Arkaia.

“¿Qué hacéis con esos árboles con defectos?”, le preguntó una vez un proveedor de teka valenciano acostumbrado a que la industria eligiese los mejores troncos para convertirlos en chapa de madera. Las piezas macizas procedentes de castaños de Asturias, nogales nacionales y teka birmana las cosen en Arkaia con técnicas ebanistas que injertan piezas de amaranto o wengue para unir o rellenar los huecos y evitar el alabeo.

Tras exponer las mesas en la tienda de cocinas de Giorgio Armani durante la pasada edición de la semana del diseño de Milán, su último reto consiste en trabajar a partir de restos de pinotea, una madera dura y ligera que fue erradicada de los bosques norteamericanos por el uso intensivo que se hizo de ella en la construcción de viviendas. De las casas derribadas obtiene ahora esta empresa alavesa viejas vigas convertidas en un material renacido que describen “como jamón de jabugo: con un gran contraste de veta, sin apenas nudos y con muchos taninos que las protegen del ataque de la carcoma”.

Identificar y reciclar es su nuevo reto. “Diseñamos respetando y realzando los defectos del tronco, que nosotros vemos como virtudes. Se trata de marcas que solo un árbol fuera de lo común tiene”. La pinotea no es un tronco, pero, como estos, también cuenta una historia.

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