6 francesas que hacen moda en Buenos Aires

Tal y como si se tratara de un parafraseo del reconocido tango bien se podría decir que aquí están; «anclaos en la ciudad de Buenos Aires». Es que son cada vez más los franceses que escogen vivir en el país y la escena de la moda da cuenta de ello con diseñadores, estilistas, emprendedores y modelos, entre otros muchos, asentados en la industria local. Conforme la Dirección Nacional de Migraciones al tiempo que en dos mil diez fue de quinientos dieciseis el total de franceses que decidieron establecerse en el país, en el dos mil diecisiete fueron novecientos noventa y seis los que escogieron quedarse (doscientos seis permanentes y setecientos noventa temporarios).

¿Las razones? Pueden tener que ver con que Buenos Aires tiene ciertos sitios de fisonomía afrancesada; que es, sin dudas, una de las urbes faro en diseño y moda en todo el continente americano y que además de esto, en ciertos casos; aquí hallan el entorno inspirador, favorezco para crear. A esas cuestiones es posible sumar otras más cotidianas: que el tiempo les resulta agradable y que por estas latitudes aún persisten valores como la amistad y la solidaridad.

COMUNICAR TENDENCIAS

Para Marie Caroline Magnien el reto empezó en dos mil doce y poco debió ver con la moda. Llegó al país para trabajar en una escuela en el distrito Villa Unión en Córdoba con pequeños y adolescentes. Después, paseó por toda la Argentina hasta el momento en que llegó a Buenos Aires, su última parada que se convirtió en su hogar. «Cuando comencé a descubrir la urbe me enamoré a los poquitos días -recuerda- me inspiraba, me hacía sentir muy libre, sobre todo por el ritmo y su gente.» Natural de el sur de Francia, Carolina (como la llaman aquí) le informó a su mamá que ya no volvería al pueblito en el que vivía cerca de Bordeaux. Se anotó en la FADU-UBA para cursar el postgrado de Sociología del Diseño con Susana Saulquin. En dos mil trece creó la publicación digital Fibra que ahora está a puntito de relanzar. «La idea es poder plantear un contenido más explicativo sobre la moda y los bolsos y carteras, desde una perspectiva más sociológica», explica. Efectuó acontecimientos de tendencia sostenible, entre otros muchos, Slow Moda en dos mil quince. Escribe para la gaceta Regia y asimismo trabaja como agente literaria en teatro. ¿Qué le agrada de la moda argentina? «Siento que evoluciona, que está en pleno cambio, tratando de desprenderse de influencias extranjeras, del peso del esnobismo o bien de la mirada severa de la alta costura europea». Y si tuviera que seleccionar su elegido de diseñadores argentinos, va por: Catalina Rautenberg, los Kostüme, Nous Etudions y Mauro Pesoa.

ESTUDIO DE DISEÑO POSMO

Aquello que empezó como unas vacaciones acabó transformándose en su destino. Las hermanas Lise y Amandine (Didi) Armand, diseñadora gráfica y de tendencia, respectivamente, llegaron a Buenos Aires en dos mil dieciseis para «reposar, buscar inspiración y descubrir la cultura local» y al sentirse tan atraídas por la urbe escogieron quedarse. Oriundas de una localidad próxima a Lyon, ya antes de instalarse aquí, vivieron 5 años en la ciudad de París. Lise trabajó en una agencia de comunicación y Didi en diferentes marcas de vestimenta (Timberland, entre otras muchas). Paralelamente, crearon Sista Studio con el propósito de cuestionar el rol de la mujer en la sociedad. «Lo emprendimos como un taller de diseño experimental no lucrativo», si bien tras un viaje a E.U. decidieron desarrollarlo como una marca. Su manifiesto (en castellano y en francés) dice: «Nos reapropiamos los estereotipos de la femineidad y de la masculinidad para romperlos». El proyecto evolucionó y Sista comercializa en sus 2 sedes a un lado y a otro del océano. ¿De qué manera son los productos? Se trata de series limitadas de ropa de diseño de autor y accesorios femeninos efectuados de forma semiartesanal. Además de esto, cada compilación está compuesta por una prenda vintage que personalizan mismas. «Nuestra marca halló una urbe en la que hay espacio para el discute sobre el feminismo y las chicas tienen mucha personalidad; eso nos inspira», afirman las hermanas. ¿Lo próximo? La nueva compilación que tiene por nombre Pigalle Sauvage y hace foco en la estética y la vida habitual del distrito francés Pigalle. Más información: www.sistastudio.comGisèle Leblanc nació en parís, fue modelo, es estilista y elige vivir en Argentina. No es la única: una zapatera, una comunicadora de moda, una creadora de ropa sustentable y dos socias que fundaron un estudio de estilo posmo siguieron los mismos pasos y cuentan sus experiencias

INDUMENTARIA SUSTENTABLE

Primero se preparó en artes, después deseó estudiar moda y aplicó para las más reputadas universidades del planeta (en la ciudad de París, Londres y Antwerp) mas no entró. En vez de deprimirse, tomó al pie de la letra el consejo del directivo de su escuela que siempre y en todo momento le afirmaba que «no hay nada mejor que viajar». Sin titubear armó las valijasy las carteras de cuero y se dirigió a Sudamérica. Aterrizó en Argentina y si bien en un inicio vino por un par de meses no se pudo ir más. Aquí creó Chaos Redesigned, una firma de vestimenta que apuesta a la sustentabilidad. «Siendo una entusiasta del denim y a sabiendas de que es uno de los textiles que más contamina, deseé procurarle la vuelta para poder proseguir empleándolo de manera consciente», explica. Para conseguirlo trabaja con la técnica del up-cycling consistente en emplear ropa ya existente resignificando el material y dándole una nueva vida en otras tipologías. Crea faldas, pantalones, camisas y otras prendas contemporáneas. ¿De qué manera es desarrollar una marca de esas peculiaridades en la ciudad de Buenos Aires? «Es un reto por el hecho de que el término de la moda sostenible aún no está muy presente y en ocasiones resulta bastante difícil que el consumidor comprenda por qué razón sale más cara una prenda reciclada que una nueva». Incluso de esta manera, considera que está en el sitio indicado para desarrollar este término. «Argentina es única, su gente es fantástica y tiene una esplendidez impresionante; además de esto, la pluralidad cultural que existe en en la ciudad de Buenos Aires hace que pueda sentirme como en casa».

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