Ya se fabrican las orgánicas y biodegradables en Córdoba

Córdoba tiene, desde hace algunas semanas, una fábrica mayorista de bolsas ecologicas verdaderamente biodegradables. Al sur de la provincia, en Laboulaye, la empresa Papeleno comenzó la producción de unidades tipo camiseta (para supermercados y negocios), en rollos, para residuos y las de “tipo consorcio”, todas basándonos en un compuesto formulado a partir de la fécula de maíz y de aceites vegetales de papa, importado desde China.

Papeleno empezó su actividad hace más de treinta años y se dedicó hasta ahora a la fabricación de las más tradicionales bolsas de polietileno. En los últimos tiempos vino ensayando una línea más amigable con el ambiente, a la par que crecían restricciones en muchas urbes del país respecto de las bolsas “plásticas” elaboradas en base a derivados del petróleo.

Federico Nicolino, quien junto a su padre Daniel comanda la compañía, señaló que no tienen registro de que alguien más en Argentina esté produciendo con este material. En su caso, hicieron los primeros ensayos hace cinco años, mas las restricciones y el costo para importar el insumo clave paralizaron la idea. Meses atrás fue retomada.

De qué forma son

Ese tipo de bolsas orgánicas muestra un afín comportamiento de descomposición al de una cascarilla de fruta. “Tienen cero polietileno. En un proceso de compostaje industrial, se degradan biológicamente en forma total en 60 días, en los que vuelve a ser materia vegetal. Al aire libre, puede que ese proceso demande entre seis y dieciocho meses”, señala Federico. “Y son considerablemente más resistentes y elásticas que las tradicionales”, completa.

Su padre, Daniel, admitió que la primordial dificultad para ganar mercado con el producto es, por ahora, su costo. “Hoy, cuestan el doble que las bolsas tradicionales”, apunta.

La materia prima esencial debe ser importada y sólo se genera en E.U., Italia y China. “Si se fabricara en Argentina, el costo se reduciría”, asegura.

Papeleno está a punto de mudar su actividad a una nueva planta, construida en el parque industrial de Laboulaye, en la que están montando nuevas maquinarias y mayor tecnología. Entre ellas, las que permitirán acrecentar la escala de producción de las bolsas biodegradables. “Aunque su inserción en el mercado aún es una incógnita, una apuesta”, reconoce Nicolino padre.

En la empresa señalan que cuentan con varios clientes a los que les interesó el nuevo producto. Se trata, en un inicio, de firmas a las que les sirve la mercadotecnia de dar bolsas verdaderamente biodegradables.

También apuestan al creciente nicho de la población con mayor conciencia ambiental, que podría adquirir el material para emplear como bolsas de residuos.

Limitaciones

En la última década, a las más tradicionales de polietileno se sumaron en el país y el mundo las llamadas oxodegradables (u oxidegradables), que en realidad prosiguen siendo a base de plásticos, con similar impacto de permanencia en el entorno, y con la única diferencia de que se descuartizan en menor tiempo. De este modo, prosiguen hasta un siglo sin degradarse, si bien se vean menos por su desintegración.

La s bolsas de polietileno tienen impacto en el entorno y en la estética del paisaje, especialmente cuando se amontonan en basurales. También generan dificultades en zonas urbanas por taponamiento de desagües. De todas maneras, implican un problema en volumen inferior al que representan otros envases plásticos (botellas y afines), de mayor grosor y peso.

En los últimos años numerosas urbes del país y de Córdoba han dictado ordenanzas para restringir y hasta prohibir las bolsas plásticas. Generalmente, han tenido un éxito diferente en tanto que el cumplimiento depende del control que los ayuntamientos efectúen. Además de esto, si la intención era reducir el empleo de plásticos, el resultado ha sido parcial hasta ahora puesto que cada vecino precisa de bolsas para retirar sus residuos cotidianos: si no emplea las que les entregan los comercios, debe comprarlas.

En el último tiempo, en tanto, se han ensayado otras estrategias: que los supermercados no entreguen las bolsas gratis. Es el caso de Córdoba Capital, por poner un ejemplo, que ha tenido buenos resultados.

La apuesta por las biodegradables, fabricadas con materia prima vegetal, es un camino que comienza a recorrerse y Córdoba es vanguardista desde la curiosidad emprendedora de una Pyme.