El negocio de los boliches

¿Cuál es el beneficio de los empresarios que ofrecen sus salones para las fiestas de despedida de sexto año?

El relacionista público de un boliche de la urbe de Córdoba explicó que no se cobra alquiler, sino que se trabaja a comisión por la venta de entradas adelantadas, que cuestan entre sesenta y cien pesos. Los chicos se quedan con quince o veinte pesos por cada una.

La mayor parte de las contrataciones se hacen a las afueras de la ciudad de Córdoba, Villa Allende, La Calera o bien Villa Carlos Paz. “En Córdoba los controles de venta de alcohol a menores son más rigurosos. Las fiestas de esta clase no son redituables. Es mucho trabajo y poco rédito. Hicimos una sola este año, aunque vienen a consultar de varios colegios de la zona norte”, comentó un bolichero.

En otro local de las afueras de la urbe, señalaron que las ganancias  del alquiler de barra de tragos van a medias con los chicos. Las bebidas se venden en el interior, aunque en ciertos casos se da en concesión una barra a los chicos y la ganancia es para ellos.

“Tengo 2 hijos adolescentes de catorce años que van a las despedidas de sexto año en un boliche en La Calera. Los llevo y los traigo, y veo en qué estado salen sus compañeros. A los que están borrachos, los sacan arrastrando y los dejan afuera. Mis hijos me cuentan que adentro se vende alcohol, yo he llamado a la Municipalidad y absolutamente nadie da ninguna respuesta, no intervienen, miran para otro lado. Tienen compañeros que han terminado en coma alcohólico, con un cóctel de alcohol y marihuana”, narró una madre a este diario.